Carmelo Cabrera, director de juego del Real Madrid durante 11 temporadas (desde la temporada 1968/69 hasta la 1978/79), ha viajado esta semana hasta Nueva York para reencontrarse con dos excompañeros y grandes amigos: Walter Szczerbiak, el mítico alero que jugó 7 temporadas en el primer equipo (1973-80) y el pívot James Signorile, que vistió la camiseta del club blanco una sola temporada (la 1970-71) pero que no obstante dejó un gran recuerdo entre sus compañeros de equipo.

El estado de Nueva York ha sido el punto de encuentro de los tres exjugadores, que compartieron vestuario a la vez en la campaña 1970-71. Szczerbiak y Signorile han fijado su residencia allí y Cabrera ha cruzado el océano para reunirse con ellos de nuevo para poder charlar en persona y rememorar las grandes gestas y anécdotas de su pasado como jugadores del Real Madrid, con el que conquistaron decenas de títulos.

Como jugador, Carmelo Cabrera (Las Palmas de Gran Canaria, 1950) fue un base genial que disfrutaba y hacía disfrutar a los demás en el campo fruto de un estilo de juego explosivo e imaginativo; Walter Szczerbiak (Hamburgo, Alemania,1949), un alero con una enorme voracidad anotadora que firmó el récord anotador individual en un partido de liga nacional, 65 puntos, una marca que aún ostenta a día de hoy; y, por último, Jim Signorile (1948, Nueva York), era un espigado pívot de 205cm. que atesora un increíble récord en su carrera: anotó 101 puntos en un partido de la segunda división francesa con el Clemont Ferrand.

Carmelo Cabrera y Walter Szczerbiak fueron compañeros de habitación en su larga etapa como jugadores del Real Madrid, estableciendo una fuerte amistad. Szczerbiak lo señaló así en esta entrevista que le hicimos hace dos años: Tuve una relación especial con Carmelo Cabrera porque fuimos compañeros de habitación. Me enseñó muchas cosas de España y del idioma, y yo, por mi parte, le introduje al mundo de la música pop y rock además de practicar inglés con él”, mientras que Cabrera, por su parte, también destacó esta relación en la charla que mantuvimos con él también años atrás: Walter y yo compartimos habitación de hotel todos los años que él estuvo en el Madrid. Yo le enseñaba español y el me enseñaba inglés. A él le gustaba mucho la música e iba a todos los desplazamientos cargado hasta arriba con un transistor y altavoces. Solíamos escuchar a Bob Dylan, Neil Diamond, Cat Stevens, Bob Marley… todo lo que se llevaba en aquella época. Pero a mí quienes me gustaban de verdad eran los Beatles, que a él le gustaba menos porque era más de música americana. Mantengo mucho contacto con él y con su mujer, Marilyn, son como hermanos para mí. Les visité durante dos semanas recientemente y todas las semanas hablamos por Skype de lo humano y lo divino durante al menos una hora, siempre en español. Nos tenemos informados de todo lo que pasa allí y aquí”.  

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