En esta sección, un exjugador del Real Madrid contará su experiencia acompañando al primer equipo en alguna de sus citas de la temporada. La posibilidad de realizar estos desplazamientos para apoyar al primer equipo de baloncesto es un gesto de cortesía de la dirección de baloncesto del club blanco con la Asociación de Jugadores de Baloncesto del Real Madrid. A continuación, reproducimos un texto escrito por Cristóbal Rodríguez, presidente de la asociación y jugador de la primera plantilla de 1965 – 1979, años en los que el Real Madrid conquistó 4 Copas de Europa, 11 Ligas, 8 Copas de España y 3 Copas Intercontinentales.

‘Intensa doble jornada de Euroliga en Atenas y Dubai’, por Cristóbal Rodríguez

Para este largo viaje, acompañando al equipo a Atenas y Dubái, nuestro Real Madrid invitó a un quinteto de veteranos formado por José Manuel Beirán, Iñaki de Miguel, Guillermo Hernangómez, Lorenzo Sanz y yo, a quien mis compañeros ordenaron que intentara meter unas palabras en el aro de este maravilloso viaje.

Para todos nosotros era la primera vez que compartíamos tiempo con nuestro renovado equipo de dirigentes, cuerpo técnico y nuevos jugadores. Todos habíamos estado en diferentes ocasiones en Atenas e incluso Iñaki de Miguel había jugado cuatro temporadas aquí, en el Olympiakos Pireus (1999-2003), así que además de un gran jugador y persona descubrimos un excelente guía.

También en Dubái, en 2013, nuestro equipo de veteranos de baloncesto jugó un partido benéfico contra el Team Black Mamba comandado por el tristemente fallecido Kobe Bryant dentro del proyecto “Kobe Bryant Health Fitness Weekend”.

Llegamos a Atenas, en vuelo chárter, la tarde del lunes y con el beneplácito de nuestros dirigentes fuimos a cenar, invitados por Juancho Hernangómez. Nos llevó a un restaurante cerca del hotel donde compartimos una entrañable velada conscientes que, 24 horas más tarde, los abrazos y palabras de cariño hacia él se nos iban a olvidar durante dos horas.

La mañana del martes nuestro equipo tuvo una sesión de tiro. Nosotros, una parte en coche y otra andando, por una subida, donde todos tuvieron la consideración de bajar el ritmo para que yo pudiera llegar también al destino, el Monte de Licabeto, una pequeña montaña de unos 300 metros de altura desde donde se obtienen las mejores vistas de Atenas. Esta colina debe su nombre a la gran cantidad de lobos que habitaban en los pinares de sus laderas en la Antigüedad.

Allí había estado, hace unos años, José Beirán con nuestro añorado Rafita Rullán, al que recordamos visitando la pequeña capilla de San Jorge que se encontraba en el punto mas alto.

Desde allí, bajamos paseando por la plaza de Mitropoleos y visitamos la catedral Metropolitana. Encendimos unas velas recordando a nuestro compañero Vicente Paniagua, como siempre hace en los viajes, pidiendo por la victoria de nuestro equipo; pero por lo visto o no supimos encenderlas o no gozamos de la fuerza interior de nuestro Vicente para conseguir todo lo que se propone.

Tras un pequeño descanso nos fuimos al campo del Panathinaikos, el Estadio Olímpico de Atenas “Spiros Louis”, cuyo nombre recuerda al ganador de la primera maratón olímpica de los Juegos Modernos en 1896. Fue diseñado por el reconocido arquitecto español Santiago Calatrava e inaugurado en 1995, posteriormente, fue remodelado para los JJOO de Atenas 2004 añadiéndole el espectacular techo abovedado. El OAKA, como se le conoce ahora, es el segundo en capacidad de aficionados de toda la Euroliga solo superado por el Stark Arena de Belgrado, donde juega el Partizan. Con un lleno a rebosar y una afición, como siempre, totalmente volcada con su equipo luchamos hasta el último segundo y caímos por un punto.

Tras una noche de relativo descanso para todos, donde sigues dándole vueltas a lo ocurrido, nos preparamos para salir hacia Dubái nuestro siguiente destino.

Dubái, uno de los siete Emiratos Árabes que conforman una federación desde 1971, es el segundo mas poblado tras Abu Dabi que es la capital. Su equipo participa por primer año en la Euroliga y juega también desde la temporada pasada en la Liga Adriática (ABA) junto a otros 17 equipos.

En Dubái se encuentra el parque temático Real Madrid World, el primer parque temático de fútbol del mundo, al que por falta de tiempo, no pudimos visitar quedándonos como asignatura pendiente. Varios miembros de la expedición y patrocinadores pudieron disfrutarlo y ver las mas de 40 atracciones temáticas con la historia de nuestro club siempre presente.

La tarde del miércoles, tras una visita activa al gimnasio de los compañeros que querían mantener la forma por si Sergio Scariolo cometía la locura de contar con ellos, nos fuimos al centro de Dubái. Vimos el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo con 150 pisos y, los chorros de agua, luces y música en el lago Burj, a los pies del rascacielos.

Cenamos allí, los cinco, esta vez invitados por mi hijo Javier que desde hace dos años trabaja en Dubái y fue nuestro cicerone. También compartimos unos momentos con la familia de Lorenzo Sanz y su cuñado, Michel Salgado, que desde hace mas de diez años viven y trabajan allí.

El jueves, tras una mañana de paseo y gimnasio, nos fuimos andando al Coca-Cola Arena, a unos minutos del hotel, a nuestro segundo partido de este viaje. El Dubái Basketball había conseguido nueve de sus 12 victorias en la Euroliga como local y contaba en sus filas con Dzanan Musa que hasta la temporada pasada había estado con nosotros.

Desde detrás de una canasta, cerca del banquillo del Madrid y animando a los nuestros como muchos españoles que había en la grada, no pudimos otra vez disfrutar de una victoria. Nosotros, que hemos sido una pequeña parte de la historia de nuestro Madrid, sabemos por experiencia que el camino a recorrer para conseguir el éxito es largo y estos pequeños contratiempos nos han hecho siempre unirnos más para conseguir las metas propuestas.

Tras una larga noche de viaje de vuelta a Madrid, con escalas técnicas en El Cairo y Malta, pudimos comprobar en directo el buen ambiente que hay entre todos los estamentos de nuestro equipo. Un equipo es grande cuando las derrotas, que siempre existirán, sirven para unirnos más y seguir trabajando para conseguir las metas propuestas que en el Real Madrid serán siempre estar arriba.

Como arriba estuvo, en 1976, nuestro compañero y miembro de los veteranos, Walter Szczerbiak, cuando consiguió meter 65 puntos en el partido que ganamos en nuestro antiguo pabellón al Breogán de Lugo, 140-48. Yo tuve el placer de verlo y celebrarlo a su lado ese día y hoy, tras nuestro aterrizaje en Madrid, estaremos de nuevo junto a Walter y Marilyn acompañándolos en el acto donde la ACB le homenajea al celebrarse los 50 años de ese récord aún vigente.

Este domingo 8 de febrero se cumplen justo las cinco décadas y en el partido que el primer equipo disputa contra el Granada nuestra afición tiene la oportunidad de felicitarlo por esa gran gesta suya dentro de nuestro Madrid.

 

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