En esta sección, un exjugador del Real Madrid contará su experiencia acompañando al primer equipo en alguna de sus citas de la temporada. La posibilidad de realizar estos desplazamientos para apoyar al primer equipo de baloncesto es un gesto de cortesía de la dirección de baloncesto del club blanco con la Asociación de Jugadores de Baloncesto del Real Madrid. A continuación, reproducimos un texto escrito por Cristóbal Rodríguez, presidente de la asociación y jugador de la primera plantilla de 1965 – 1979, años en los que el Real Madrid conquistó 4 Copas de Europa, 11 Ligas, 8 Copas de España y 3 Copas Intercontinentales.

‘A por Copa de Europa… ¡en Atenas!’, por Cristóbal Rodríguez

Días atrás, la dirección de Baloncesto, a quien agradeceremos siempre su constante apoyo, nos invitó a formar parte de este ilusionante viaje a Atenas con el objetivo de presenciar las Final Four sénior y júnior acompañando a nuestros equipos. Acudimos a la cita cinco veteranos: José Luis “Indio” Díaz, José Manuel Beirán, Iñaki de Miguel, Chechu Biriukov, y quien escribe estas líneas, aún bajo los efectos del doloroso final, pero orgulloso, como nos sentimos todos los veteranos, de cómo luchamos hasta el último segundo en ambos partidos para intentar conseguir un título más.

Nosotros, los veteranos presentes, ya habíamos estado en otras ocasiones en Atenas y, aunque nuestro compañero Iñaki de Miguel había jugado cuatro temporadas en el Olympiakos Pireus (1999-2003), esperábamos, y luego confirmamos, que, en una hipotética final Real Madrid-Olympiakos, sus aplausos se vestirían de blanco.

En nuestro mismo vuelo venían Edy Tavares y Alex Len para unirse a sus compañeros, que desde el miércoles estaban ya en Atenas, y apoyarlos desde la grada en esta Final Four. Ambos fueron pilares importantes en la fase regular para llegar a disputarla y sendas lesiones se lo impidieron.
Compartimos tiempo libre con los responsables del área de patrocinio del club: Álvaro Vitores, Fernando Delgado, Reyes Antón, José Luis Calleja, María Gallego y Javier Salsón; y con nuestros patrocinadores, de los que siempre aprendemos y con los que hemos coincidido en muchas ocasiones, agradeciéndoles a ellos y a sus empresas su constante apoyo para seguir creciendo.

Esperando no olvidarme de ninguno, gracias, amigos, a vosotros y a vuestras empresas: Javier, Nacho, Blanca y Jacobo, de Reale Seguros; Ana e Íñigo, de Mahou; Bertram, de Adidas; Judith, Soledad y Elizabeth, de Sanitas; Fernando y Gemma, de Unicaja; Jaime y Carlos, de BMW. En el último momento, por motivos familiares, no pudimos contar con Teo, de Coca-Cola, otro icono; y, gracias a su ausencia, íbamos a poder irnos a la cama más pronto.

Tras aterrizar y, después de un paso rápido por el hotel, nos fuimos al campo del Panathinaikos, el Estadio Olímpico de Atenas “Spiros Louis”, cuyo nombre recuerda al ganador de la primera maratón olímpica de los Juegos Modernos en 1896. Fue diseñado por el reconocido arquitecto español Santiago Calatrava e inaugurado en 1995, posteriormente fue remodelado para los JJ. OO. de Atenas 2004.
Ahora se le conoce como OAKA (el nombre oficial es Nikos Galis Olympic Indoor, en recuerdo de un emblemático jugador nacido en Nueva Jersey y nacionalizado griego, que jugó tres temporadas en el Panathinaikos y en la selección griega). Comercialmente, el pabellón se conoce como Telekom Center Athens.

Vimos el final de la semifinal Olympiakos-Fenerbahçe y contemplamos de primera mano cómo vibraba el público animando a su equipo y lo que podíamos encontrarnos el domingo si, una hora después, conseguíamos ganar al Valencia Basket. Y así fue, tras un disputado partido ante un Valencia que llegaba por primera vez a una Final Four después de una espectacular fase regular.

Compartimos la grada con los cientos de aficionados valencianos y madridistas, donde sus gritos de ánimo sonaban como un sollozo al lado de los rugidos de los seguidores griegos. La alegría por la victoria se eclipsó ante la lesión de Usman Garuba que, por experiencia profesional, preveíamos grave y al que deseamos que su fuerza y energía ayuden para que pronto pueda estar de nuevo con nuestro Madrid sobrevolando las canastas.

La mañana del sábado visitamos toda la expedición la Acrópolis de Atenas, que, como todas las que se encuentran en las ciudades griegas, está en el punto más alto (“acros”, cima, y “polis”, ciudad), ya que tenían una doble función: defensa ante los ataques y lugares de culto religioso.

La de Atenas está situada sobre una cima a unos 156 metros sobre el nivel del mar. Gozamos de las explicaciones de un guía muy documentado y solo sufrimos el contratiempo de una lluvia, por momentos torrencial, que nos sirvió para refrescarnos un poco y así soportar mejor la tensión que sufríamos ante lo que se nos avecinaba.

Durante la comida compartió un rato de mesa con nosotros Juancho Hernangómez, que nos confesó que el domingo, en la final, sería madridista; y no sabemos si fue por la amistad que nos une, por su padre Guillermo —veterano nuestro— o por la rivalidad de su equipo, el Panathinaikos, con nuestro rival del domingo.

Tras una mañana compartiendo tiempo y amistad con nuestros patrocinadores en una excursión en barco por las costas de Atenas, nos fuimos a la parte más importante para la que habíamos venido: el partido final de nuestros júniors y séniors.

Transcribir lo que ocurrió cuando todos los que leáis estas líneas lo tenéis aún vivo en vuestra memoria lo obviaremos, recordando solo cómo lucharon nuestros dos equipos hasta el final, minimizando las ausencias.
Felicitamos a nuestros rivales en las finales, Barcelona y Olympiakos, por sus triunfos, y seguro que pronto nos veremos de nuevo para tomarnos la revancha.

Nuestra 12ª Copa de Europa tendrá que esperar, sin olvidar que un equipo es grande cuando las adversidades, los momentos difíciles y las derrotas —que siempre existirán— sirven para unirnos más y seguir trabajando para conseguir las metas propuestas, que en nuestro Real Madrid serán siempre estar arriba.

Share.